Acerca de los blogs de spam (splogs)
Como ocurre con muchas herramientas de gran alcance, los servicios de blogs se pueden utilizar de la manera adecuada... pero también de la inadecuada. Como es tan fácil crear y actualizar páginas web con Blogger, este servicio es especialmente propenso a una conducta conocida como "spam de enlaces" o spamdexing. Los blogs en los que se da este tipo de conducta se conocen como blogs de spam o "splogs" y se caracterizan por un contenido irrelevante, repetitivo o sin sentido, y por la presencia de numerosos enlaces, que suelen conducir a un único sitio.
Los blogs de spam causan diversos problemas, no solo los minutos que perdemos cuando nos encontramos con uno. Pueden saturar los motores de búsqueda, haciendo que resulte difícil encontrar contenido real sobre los temas que te interesan. Pueden extraer contenido de otros sitios de la Web y utilizarlo para dar la impresión de que contienen información útil propia. Además, si un sistema automatizado se dedica a crear entradas de spam a un ritmo frenético, esto podría afectar a la velocidad y calidad del servicio que reciben los usuarios legítimos.
Acerca del software malintencionado
Si notas que tu sitio está infectado, lo más probable es que un hacker lo haya controlado aprovechándose de alguna vulnerabilidad. El hacker puede cambiar el contenido del sitio (incluir spam, por ej.), o añadirle páginas, generalmente con el fin de suplantar identidades (engañar a usuarios para que den sus datos personales y de tarjetas de crédito). También pueden inyectar código malintencionado como, por ejemplo, secuencias de comandos o iFrames que saquen contenidos de otro sitio web que intente atacar a todos los ordenadores que vean la página.
El término "software malintencionado" (también conocido como "malware") designa a todo tipo de programas malintencionados cuyo fin sea dañar un ordenador o una red. Los virus, los gusanos, el software espía ("spyware") y los troyanos son ejemplos de software malintencionado. Los sitios u ordenadores vulnerados pueden servir para alojar contenido malintencionado como, por ejemplo, sitios de suplantación de identidad o "phishing" (sitios que engañan a usuarios para que den sus datos personales y de tarjetas de crédito). Algunos hackers incluso llegan a hacerse con el control administrativo del sitio hackeado.
